Los excéntricos III:
Los excéntricos III es un panorama de lo inusual, es una búsqueda exhaustiva por el relato singular, caprichoso e imaginativo. Son 20 autores, hombres y mujeres de todo México, que aportan un cuento corto con el solo propósito de ser fieles a lo extraño.
En esta tercera entrega, resultado de una convocatoria que integra a un comité de lectores y la propia editora Lapicero Rojo, se encontraron ficciones que hasta el día de hoy no podemos olvidar; y anécdotas que pasan ya a nuestra playlist de lecturas favoritas.
Quien adquiera este libro se encontrará con un ángel que cae del cielo: con un padre de familia que se resiste a morir; una cantante espacial que recibe bullying cibernético, una cita que termina en un ramo sangriento, entre otras historias dignas de leer.
No juzgues a quienes escribieron estos cuentos, son víctimas de un contexto que los empujo hacia el abismo, y desde ahí, se pusieron a escribir.
La casa de mis amigas:
Este libro explora los engranes secretos detrás de una simple invitación que una amiga le hace a otra, ya sea si se desencadena una serie de eventos fantásticos, sádicos o caóticos. Cada autora detalla en sus historias una diferente manera de vivir esta parte de la amistad.
Todas hemos aceptado acudir al hogar de una amiga por primera vez, sin saber su ubicación exacta, por cuánto tiempo, quién o qué tanta gente estará ahí, y qué terminará sucediendo durante la visita.
Fiestas de cumpleaños que desafían la realidad; charlas para planificar la amistad despúes de la muerte; una tarde de películas en medio del apocalipsis; amigas que preocupadas por el bien de la otra les muestran la mejor forma de vivir la aventura llamada vida; una amiga que comienza un negocio improbable desde casa; o si tiene un sujeto encerrado en el closet.
¿Conocemos realmente a nuestras amigas? Esta antología es una prueba que conocer sus hogares es una aproximación directa a su verdadera naturaleza. Claro que, si bien la mayoría de las historias son ficción, bien podrían revelar más de lo que quisiéramos aceptar, por que en ocasiones no solo somos la visita, sino la anfitriona.

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